La Otra: “La clave para una liberación personal y colectiva está en crecer y aprender de los dolores, además de hacerlo en las alegrías”

 

Decidió ser La Otra porque siempre tuvo el deseo de ser más libre. Compone y canta canciones que nos hacen replantearnos desde el sistema económico y político hasta las relaciones más íntimas. Estuvimos con ella en El Café Violín el jueves 24 de mayo, después de escucharla en acústico y en solitario. Con tan solo veintiséis años, esta cantautora madrileña ha publicado su tercer disco, “Creciendo”, este año. Hablamos con ella de música y de más temas de actualidad.

 

Antes de nada, ¿cómo ves la libertad de expresión en España y en concreto en la música?

La veo fatal. El motivo por el que se están haciendo este tipo de sentencias, creo que no tiene que ver tanto con la libertad de expresión en sí, sino que simplemente hay condenas a gente de izquierdas y gente que cuestiona el sistema económico y a los cómplices del poder. Entonces creo que la condena de Valtonyc, de Pablo Hasel y demás, están restringiendo la libertad de expresión, lo que ponen de manifiesto es que en las instituciones del Estado español sigue manejando “el cotarro” quien lo maneja y lo hacen conforme a sus intereses políticos. Hay una herencia franquista y de ultraderecha muy clara y unos valores muy poco democráticos detrás de este tipo de decisiones.

 

“Creciendo” es tu último disco, ¿qué tiene distinto a los dos anteriores?

A nivel de forma, lo que claramente es distinto es que es un disco de estudio producido y grabado con banda, y ha sido una experimentación porque he buscado sonidos que me gustaban y que quería probar. Y aunque no creo que haya conseguido mi sonido todavía,  este disco ha sido una manera de probar muchos sonidos diferentes. Hay un poco de bossa nova, un poco de funk, hay bastante reggae… Y en el directo eso lo hemos querido transformar un poco. Porque cuando grabé el disco, que lo grabé con otras y otros músicos, no conocía a Las Locas del Co, que son mi banda de ahora. Ahora en el directo hemos cambiado algunos temas; hemos dado un par de vueltas a las canciones, aunque sigue siendo bastante parecido al disco.

A nivel de letras es un momento distinto, hay una evolución. Es un poco más íntimo. Sí, lo podría haber llamado “Súper pa’dentro”, pero quedaba mejor “Creciendo” (risas). Es un disco bastante introspectivo, algunas canciones las he escrito en momentos medio difíciles y son como de buscar en mí… El disco tiene bastante de eso, y sigue habiendo canciones que hablan de política en el sentido más tradicional y muchas que hablan de política en un sentido no tradicional. Yo creo que hablar de emociones, de conocerse a una misma, hablar de ser más consciente de lo que una hace, de lo que una siente y piensa, creo que tiene mucho que ver con la política, y este disco, entonces, tiene mucho de política.

 

Después de escucharte, creo que tienes que tener muchas mujeres referentes, cantantes y/o no… ¿Es así?

Igual no son mis influencias, pero creo que hay muchas mujeres a las que escuchar… Por ejemplo, Gata Catana, que está sonando ahora mismo (hace referencia a la música de fondo en El Café Violín), como todas las mujeres de Arte Muhé, me gusta mucho todo lo que hacen, pues Eva Sierra, La Mare, Rozalén, María Ruiz… En verdad hay muchas referencias de mujeres que hacen música.

 

En 2016 estuviste de gira por México y tuviste la oportunidad de que tu música sonara al otro lado del charco… ¿Cómo fue la experiencia? ¿Qué aprendiste?

México se me hizo un lugar súper intenso: muy bonito y muy violento, las dos cosas a la vez y, claro, eso quieras que no te mueve. Me llevé muchos aprendizajes, fue una gira que organicé de manera autogestionada en colaboración con muchos grupos activistas de allí, y fue súper bonito porque conocí a mucha gente muy afín en cada lugar y muchísima gente me ayudó y fue un tejer redes muy bonito. A mí me motiva mucho funcionar así aunque no siempre se puede, porque hay muchas limitaciones a nivel técnico. Me fui sola con una guitarra, hacía un directo sencillo, y no cobraba mucho… Me encantaría volver a ir aunque de momento no tengo dinero para los billetes de avión (risas), pero espero encontrar la manera de poder ir.

 

¿Cuándo llegó el feminismo a tu vida?

Creo que siempre estuvo ahí para sobrevivir, pero igual no tuve un mapa conceptual y herramientas que aprendí en cierto momento. Audre Lorde era una poeta y activista afroamericana que me gusta mucho y ella decía que el feminismo sirve para nombrar los dolores sin nombre. En general muchos sistemas de opresión, como el patriarcado, funcionan normalizando la violencia y haciéndola invisible, y el feminismo es una herramienta para nombrar muchos dolores que no tienen nombre, y eso es algo que necesitamos hacer. Para mí el feminismo, sobre todo, es una mirada colectiva, que me ha ayudado mucho a encontrarme. Vivimos en un sistema de dominación muy opresivo, con muchas normas asfixiantes acerca de cómo tenemos que ser y creo que eso siempre me hizo mucho daño y el feminismo me ayudó. Y llegó, respondiendo a tu pregunta en concreto, cuando tenía diecisiete o dieciocho años, que fue cuando saqué la maqueta.

 

¿Alguna canción en tu último disco más especial o con la que te sientas más cómoda?

Va todo según el día. Últimamente me está gustando mucho “Quiero bailar”, que además hemos vuelto a producir con la banda porque me apetecía producir algo diferente a lo que quedó en el disco y espero poder grabarla pronto y publicar la nueva versión que tiene un sonido más tropical. Esa canción me gusta, porque hay una parte del disco que lo escribí estando bastante triste y “Quiero bailar” la escribí después de volver de México, precisamente, y un poco con esa fuerza que me dio el viaje y la gira y todo lo que conocí allí… Lo que dice la canción es que el mundo es una mierda pero la vida es bella (risas).

 

Dice una de tus canciones “donde duele voy creciendo”. ¿Dónde le duele a La Otra para crecer?

Bueno, son muchas cosas y en verdad es muy difícil responder, pero me duele la injusticia social y cómo eso invade muchas cosas personales, y muchas cosas muy subjetivas y muy propias. Creo que todo tiene que ver con el mundo que nos rodea. Me duele también la falta de amor propio, lo perdidas que estamos en muchas cosas, o que no hayamos aprendido a vivir abrazando cada parte de la vida. Lo que quiero decir con esa frase es que en la vida, además de las alegrías, también hay muchas cosas que son dolorosas y a mí lo que me da fuerza es pensar que allí donde haya dolor hay también una oportunidad para aprender y para crecer, y creo que eso es aplicable a lo personal y a lo colectivo. Hay muchos dolores que son compartidos y para mí la clave para una liberación personal y colectiva está en crecer y aprender de esos dolores, además de hacerlo en las alegrías.

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